Nuestra misión es la de formar corazones; ¡cuán bella misión!


                                                                                                           Madre Alberta

Nuestras raíces: Somos continuadores de la obra que Dios inició por medio de Alberta Giménez, una mujer que creyó en la capacidad transformadora de la educación y dignificar a la mujer a través de ella.

Nuestro Presente: Somos Iglesia, somos Pureza de Maria: una escuela católica, que encuentra su verdadera justificación en la misión misma de la Iglesia: evangelizar, a través de la educación, para transformar el corazón y renovar la humanidad. Desde esta perspectiva, intentamos conseguir los fines que pretende toda la educación, definiendo nuestra misión y visión, subrayando ciertos valores y eligiendo una determinada pedagogía y organización.

 

Nuestra MISIÓN:

 

La razón de ser de nuestros Centros es:

La educación integral de la persona de acuerdo con una concepción cristiana del ser humano, de la vida y del mundo, según el estilo de Alberta Giménez.
Para ello:

  • Ofrecemos una formación abierta a la trascendencia, fundamentada en Cristo y los valores del Evangelio, según las orientaciones de la Iglesia católica, presentando a María como modelo y promoviendo la síntesis entre fe, cultura y vida.
  • Educamos en la pureza entendida como vivir en la verdad, en la autenticidad y en la honradez.
  • Fomentamos un clima de familia que favorece la convivencia y la integración entre todos los miembros de la Comunidad Educativa.
  • Promovemos el afán de superación como medio para colaborar mejor en la construcción de una sociedad justa y fraterna.
  • Desarrollamos una pedagogía preventiva que prepare a los alumnos para tomar decisiones positivas para sí mismos y para los demás y la pedagogía activa que fomenta la iniciativa, la creatividad y la búsqueda de la verdad.

 


Nuestra VISIÓN:

 

Conscientes de que “la educación no es obra de un día, sino el resultado de la acción ejercitada por mucho tiempo continua y constantemente (Madre Alberta)”, con la ilusión de mantener viva nuestra Misión y de satisfacer plenamente a todos los miembros de la Comunidad Educativa, establecemos nuestro reto de futuro concentrándonos en:

  • Ofrecer siempre una educación de vanguardia; que aúne eficazmente la innovación con la tradición, que promueva sistemáticamente la síntesis entre fe, cultura y vida y que garantice la atención individual a todos los alumnos para lograr su integración y su crecimiento como personas. De este modo, nuestros alumnos desarrollarán las fortalezas más apropiadas para hacer frente a los retos cambiantes de la sociedad.
  • Alcanzar la máxima colaboración e implicación de las familias en nuestro Proyecto Educativo, potenciando la formación de los padres para que asuman con ilusión su responsabilidad como primeros educadores de sus hijos, acrecentando día a día su sentido de pertenencia a la familia de la Pureza.
  • Mantener un equipo humano que desarrolle al máximo sus competencias, innovador, motivador, capaz de trabajar en equipo, en continua adaptación al cambio, que se identifique y comparta la misión de Pureza de María.
  • Ser percibidos como Comunidad Educativa cristiana que sea referente de calidad educativa en el entorno y agente de transformación positiva del mismo. Ofrecer a la sociedad ciudadanos comprometidos con los problemas sociales del momento, con los nuevos retos de la Iglesia y con el cuidado del medio ambiente.
  • Llegar a alcanzar un sistema de gestión eficiente y de mejora continua, que permita adecuar la infraestructura y los recursos del Centro a las necesidades y expectativas del momento.

 

Nuestros VALORES:

Los valores son las cualidades que configuran nuestra identidad y nos orientan ante las decisiones, problemas o retos del futuro.

Estos valores que nacen del Evangelio:

  • Aportan orientación a la Comunidad Educativa de nuestros Centros.
  • Constituyen la infraestructura de nuestra cultura organizativa y son referente en nuestra forma de vivir, convivir y trabajar.
  • Encierran las claves para jerarquizar los criterios a seguir en la toma de decisiones.
  • Configuran los criterios para la selección del personal y para su formación continua.

 

Para el desarrollo de la Misión y la consecución de la Visión, resaltamos como motores de nuestra actuación los siguientes valores:

  1. La prioridad por la persona, el respeto a sí mismo, a los demás y al medio ambiente, orientarán todas nuestras decisiones desde una visión cristiana del hombre y del mundo.
    • La defensa de la vida desde su inicio hasta su fin natural.
    • La convicción de que el valor de la persona reside en su ser y no en su tener o hacer.
    • La visión positiva del hombre y del devenir humano motivando la esperanza, la gratitud y la alegría.
    • La sensibilidad y la capacidad de admiración de la creación, que lleve a la conservación y mejora del medio ambiente.
    • El valor de la diversidad como fuente de creatividad y de enriquecimiento mutuo.
  2. La responsabilidad, el trabajo bien hecho y la voluntad de superación distinguirán nuestras actuaciones.
    • El afán de superación y el espíritu emprendedor entendidos como búsqueda del máximo desarrollo personal para ponerlo al servicio de los demás.
    • El entender el trabajo como fuente de realización personal y aportación a la sociedad.
    • El compromiso por la mejora continua, uniendo esfuerzos hacia metas comunes y claras.
  3. La justicia, la preferencia por los más necesitados y débiles, el amor como servicio serán nuestra preocupación constante.
    • El sentido de la justicia, que lleva a abrir caminos de solidaridad y fraternidad.
    • El respeto a la identidad, la cultura, la historia, la religión y, sobre todo, los sufrimientos y las necesidades ajenas, con la conciencia de que todos somos verdaderamente responsables de todos.
    • La atención a las nuevas pobrezas de nuestro mundo.
  4. La comunicación, el trabajo en equipo y la colaboración serán premisa en todas nuestras actividades.
    • La paz, la convivencia, la comunicación entre los hombres y los pueblos, con un espíritu abierto, respetuoso, flexible, ajeno a toda forma de violencia.
    • El desarrollo de las habilidades sociales, la flexibilidad, la capacidad de perdonar y de rectificar, de ceder, salir de uno mismo y aprender de los demás.
  5. La coherencia con los valores del Evangelio desde la fe, la libertad y el espíritu crítico animará nuestra labor educativa.
  • El conocimiento y la aceptación de la Buena Noticia de Jesucristo, que nos impulse a comunicarla a los demás, a través del testimonio personal y de comunión fraterna.
  • La búsqueda de la verdad sincera y permanente a través de una crítica constructiva, equilibrada y serena.
  • La libertad personal y el respeto a la libertad de los demás.
  • La aceptación de las dificultades, desde las actitudes de Jesús, como camino de crecimiento y de Vida.

 

¿Cómo EDUCAMOS?

Educamos con un estilo propio: el de Alberta Giménez, que integró la pedagogía y la pastoral en un modelo de educación que hoy  nos caracteriza.

  • Cultivo de la interioridad
  • Pedagogía del corazón
  • Atención individualizada
  • Espíritu de familia
  • Pedagogía preventiva
  • Pedagogía activa
  • Metodología abierta y flexible

 

 

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